Poliomielitis

Featured image

La poliomielitis (o simplemente polio) es una enfermedad infecciosa transmitida por el virus (poliovirus). Afecta al sistema nervioso y se transmite por contacto directo de persona a persona, contacto con moco o flema infectados y a través del contacto con heces infectadas.

El poliovirus entra en contacto a través de la boca y la nariz, se multiplica en la garganta y en el tubo digestivo para luego ser absorbido y diseminarse a través de la sangre y el sistema linfático.

Dentro del sistema nervioso central, el poliovirus infecta y destruye las neuronas motoras. Esa destrucción de neuronas causa debilidad muscular y parálisis aguda flácida.

El tiempo que pasa desde el momento de resultar infectado con el virus hasta la aparición de los síntomas de la enfermedad (incubación) oscila entre 5 y 35 días (un promedio de 7 a 14 días). La mayoría de las personas no presenta síntomas.

La poliomielitis es más probable que ocurra en niños de 4 a 15 años. Es una enfermedad muy infecciosa, pero se combate con la vacunación.

Los brotes detectados en países desarrollados, generalmente se producen en grupos de personas que no han sido vacunadas. La polio con frecuencia se presenta después de que alguien viaja a una región donde ha habido un brote de la enfermedad.

Síntomas.

Hay cuatro patrones básicos de infección por polio: infección subclínica, polio asintomática, no paralítica y paralítica.

Polio subclínica o abortada: entre 7 y 14 días después de haber entrado en contacto con el poliovirus, la persona infectada puede sufrir un cuadro clínico inespecífico más o menos intenso que dura de tres días a una semana. Los síntomas más frecuentes son malestar general, cansancio, fiebre y dolor de garganta, como cualquier otro cuadro vírico. También pueden aparecer vómitos o diarrea, que recuerdan a una gastroenteritis.

Polio asintomática: en muchos casos la infección por el virus de la polio no provoca síntomas en las personas infectadas. O puede ser que los provoque, pero sean tan leves que la persona que los sienta no les dé ninguna importancia y no acuda al médico. El 90% de los infectados por poliovirus estarían en esta situación o tendrían una polio subclínica.

Polio no paralítica o preparalítica: en el 5% de los casos por poliovirus la infección avanza hasta el sistema central. Del 5% a 10% de estos casos fallecen por parálisis de los músculos respiratorios.Todos presentan días antes un cuadro de polio subclínica. La afectación del sistema nervioso se manifiesta en dos períodos: un primer momento donde hay picos febriles de hasta 39ºC y dolor de cabeza intenso; un segundo momento en el que aparece rigidez de nuca notable y afectación del sistema nervioso autónomo (taquicardia, sudor frío, diarreas, etcétera).

Polio paralítica: desgraciadamente en 1 de cada 200 infectados el virus de la polio infecta el sistema nervioso central y lo daña de forma permanente. Este daño se localiza concretamente en las neuronas motoras responsables de inervar los músculos de nuestro esqueleto. Las neuronas que se afectan con más frecuencia son aquellas responsables del movimiento de las piernas. Cuando se dañan estas neuronas, el músculo se atrofia y queda inservible. Con el tiempo la pierna se deforma, deja de crecer, y caminar se vuelve muy difícil.

Pruebas y exámenes.

El dato más importante para sospechar la presencia de la enfermedad es no haber vacunado al niño/a, correctamente. Si un niño/a, está bien vacunado contra la poliomielitis, el riesgo de contraerla es nulo y nunca tiene por qué ser una posibilidad diagnóstica.

El médico en la consulta podrá hacer preguntas a la familia sobre el calendario vacunal del niño/a y sobre los síntomas que presente. Después explorará al niño/a, para detectar signos de su cuerpo que supongan una alarma. El dato más grave sería rigidez de nuca, que se produce cuando hay una meningitis por cualquier motivo. Si la rigidez de nuca está presente se pueden plantear pruebas más invasivas para identificar la meningitis.

Los exámenes abarcan:

• Cultivos de gargarismos, heces o líquido cefalorraquídeo
• Punción raquídea y examen del líquido cefalorraquídeo (análisis de LCR), empleando PCR
• Examen para determinar los niveles de anticuerpos contra el virus de la polio

Tratamiento.

El objetivo del tratamiento es controlar los síntomas mientras la infección sigue su curso, ya que no hay ningún tratamiento específico para esta infección viral.

Los síntomas se tratan con base en su gravedad. El tratamiento puede incluir:

• Antibióticos para las infecciones urinarias.
• Calor húmedo (paños calientes, toallas calientes) para reducir el dolor y los espasmos musculares.
• Analgésicos para reducir el dolor de cabeza, el dolor muscular y los espasmos.
• Fisioterapia, dispositivos ortopédicos, zapatos correctivos o cirugía ortopédica para ayudar a recuperar la fuerza y funcionalidad muscular.

La poliomielitis no tiene cura, pero es prevenible. Cuando se administra varias veces, la vacuna antipoliomielítica puede conferir una protección de por vida.

El síndrome pospoliomielítico es una complicación que se desarrolla en algunos pacientes, por lo regular 30 o más años después de su infección inicial. Los músculos que previamente estaban debilitados pueden debilitarse más. La debilidad también puede presentarse en músculos que no estaban afectados antes.

¿Cuándo contactar a un profesional médico?. Consulte con el médico si:

• Alguien cercano a usted se ha enfermado de poliomielitis y usted no ha sido vacunado.
• Presenta síntomas de poliomielitis.
• La vacuna contra la polio de su hijo no está al día.

Nombres alternativos: Polio; Parálisis infantil; Síndrome pospoliomielítico (secuelas tardías de la poliomielitis).

Ongs y Fundaciones donde acudir.

Federación Española de Asociaciones de Polio y sus efectos tardíos. http://www.feapet.org/

Asociación Afectados de Polio y Síndrome Post-Polio.
“Asociación de Vecinos Alto del Arenal”
Calle Pedro Laborde nº 65, Madrid.
Telf: 686 000 171
http://www.postpolioinfor.org/

Asociación de afectados de polio y Síndrome Post- Polio Castilla León.
C/ Damaso Alonso nº14 3ºA
Nueva Segovia
40006 Segovia-
Telf: 639 16 14 64
http://asociaciones.segovia.es/Detall_entitat/_HdmMJ-RwF758K5WBQMaO0_0KCIFsJlUaWRFgTzdb8GEMvpqwYdjaNKlHcttBJJ7m

Asociación Malagueña de Afectados Polio y Postpolio (AMAPyP)
Centro Ciudadano Bailén (dentro del Mercado Bailén)
C/ Natalia, 40
Telf. 617 55 50 33
http://www.amapyp.com/

Cristina Moreno.

 

Anuncios

Traumatismo craneoencefálico

Featured image

 

El traumatismo craneoencefálico (TCE) se define como “una afectación del cerebro causada por una fuerza externa (que puede causar conmoción, contusión, hemorragia o laceración del cerebro, cerebelo y tallo encefálico), que puede producir una disminución o disfunción del nivel de conciencia y que conlleva una alteración de las habilidades cognitivas, físicas y/o emocionales del individuo”.

También puede definirse como la lesión directa de las estructuras craneales, encefálicas o meníngeas, que se presentan como consecuencia de un agente mecánico externo y que puede originar un deterioro funcional del contenido craneal.

La alteración de la función cerebral se define como uno de los siguientes signos clínicos:

• Cualquier periodo de pérdida o disminución del nivel de conciencia.
• Pérdida de la memoria de eventos inmediatamente anteriores (amnesia retrógrada) o    inmediatamente posteriores del traumatismo (amnesia anterógrada)
• Déficits neurológicos (astenia, pérdida del equilibrio, trastornos visuales, dispraxia paresia/plejía, pérdida sensitiva, afasia, etc.)
• Cualquier alteración del estado mental al momento del traumatismo (confusión, desorientación, pensamiento ralentizado, etc.)
• Otras evidencias de patología cerebral que pueden incluir evidencia visual, neurorradiológica, o confirmación del daño cerebral por pruebas de laboratorio.

Las fuerzas externas implicadas pueden ser del tipo:

• La cabeza es golpeada o golpea un objeto.
• El cerebro es sometido a un movimiento de aceleración o desaceleración sin un trauma directo sobre la cabeza.
• Un cuerpo extraño que penetra el cráneo.
• Las fuerzas generadas por una explosión.
• Otro tipo de fuerzas sin definir.

La importancia de esta patología estriba fundamentalmente en la alta incidencia, dado que cada año se producen en nuestro país entre 80.000 y 100.000 nuevos casos de traumatismo craneoencefálico (TCE), aceptándose que el 50% de todos ellos se producen en individuos menores de 15 años.

Las principales causas son los accidentes de tráfico, laborales o domésticos, las caídas, las agresiones, los atropellos, las prácticas deportivas de riesgo, etc.

Los TCE suelen caracterizarse por la formación, en las fases iníciales, de un edema cerebral y la consecuente pérdida de conciencia o “coma”. La profundidad de la pérdida de conciencia y la duración de la misma son dos de los marcadores principales para establecer la severidad del daño cerebral.

El manejo médico actual de un TCE se enfoca en minimizar el daño secundario, optimizando la perfusión y oxigenación cerebral y prevenir o tratar morbilidad no neurológica. No obstante, el tratamiento de esta enfermedad sigue siendo un reto para la medicina debido a las controversias que ha generado.

Medidas de prevención en el TCE.

La mejor manera de evitar este tipo de situaciones es la prevención, y para ello hay algunos buenos hábitos que son aconsejables implementar en la vida diaria:
Medidas de prevención dentro del Hogar.

1. Se deben utilizar barreras de seguridad en accesos a escaleras cuando hay niños.
2. Se deben usar puertas de seguridad arriba y abajo de las escaleras hasta que su hijo/a, pueda bajar y subir sin peligro.
3. Las escaleras deberán mantenerse libres de cualquier obstrucción.
4. No permita que sus hijos/as, jueguen en las escaleras o que salten desde los muebles o sobre ellos.
5. Se debe adecuar el baño con pisos antiderrapantes y pasamanos.
6. No se deben dejar a los bebés solo en un lugar alto como una cama o un sofá.
7. Mantenga puestas las barandas laterales en la cuna.
8. No compre literas. Si sus hijos tienen literas, cerciórese de que haya una baranda lateral y que el marco sea fuerte.
9. No permita que sus hijos salten sobre las camas.

Es imprescindible usar casco al practicar deportes y actividades, ya que los cascos ayudan a prevenir traumatismos craneales.

Su hijo/a, debe llevar puesto un casco que se ajuste adecuadamente para los siguientes deportes o actividades:

• Participar en deportes de contacto, tales como lacrosse, hockey sobre el hielo, fútbol americano, etc.…
• Montar en monopatín o en patines.
• Batear o correr sobre las bases durante los juegos de béisbol o softball.
• Montar a caballo.
• Montar en bicicleta.
• Viajar en trineo, esquiar o practicar tabla de nieve (snowboarding).
• Los/as niños/as, mayores siempre deben llevar puesto un casco al montar en motonieve, motocicleta, escúter o un vehículo todo terreno. De ser posible, los niños deben evitar montar en estos vehículos.

Al desplazarse en vehículos de motor:

1. Es indispensable el uso del cinturón de seguridad al utilizar el coche y el casco a la hora de utilizar motocicletas.
2. Cuando se conduzca con niños/as, menores es necesario utilizar sillas de seguridad adecuadas considerando su edad, tamaño y estatura.
3. No se debe conducir en estado de embriaguez o con bajo la influencia de drogas.
4. Al practicar un deporte (ciclismo, patinaje, etc.) no olvidarse de usar casco.

Consecuencias del Traumatismo craneoencefálico.

Una de las primeras consecuencias de un TCE es la pérdida de conciencia; la duración y el grado de ésta es uno de los indicadores más significativos de la gravedad del traumatismo. Tras la recuperación progresiva del nivel de conciencia y de la orientación, la mayoría de los pacientes presenta gran diversidad de secuelas físicas, cognitivas y de comportamiento que varían en su naturaleza y gravedad, en función de la extensión y localización del daño cerebral, así como de las características de personalidad e inteligencia previas del afectado.

A pesar de esta diversidad puede decirse que existe un patrón de afectación específico asociado a lesiones cerebrales focales que implican los lóbulos frontales y temporales. Por esto, las alteraciones cognitivas más relevantes y que aparecen más a menudo son los problemas de regulación y control de la conducta, dificultades de abstracción y resolución de problemas, trastornos de aprendizaje y memoria, así como alteraciones en el ámbito de la personalidad y el ajuste emocional.

Las alteraciones físicas comprenden alteraciones motoras (movilidad, lenguaje) y/o sensoriales (visión, la audición, el tacto y el gusto).

Un elevado porcentaje de afectados de TCE grave no llegará nunca a recuperarse en un grado que le permita tener autonomía pero, en algunos casos, puede llegar a conseguirse una situación suficientemente satisfactoria.

El traumatismo craneal grave conlleva empeoramiento del pronóstico en cualquier grupo de edad y especialmente en el anciano.

En cuanto a la mortalidad, en los centros hospitalarios de alto nivel se sitúa entre el 20 y el 30%, también con diferencias con respecto a la edad: el mayor porcentaje de fallecidos se da entre los menores de 10 años y los mayores de 65, siendo el Traumatismo Craneoencefálico la primera causa absoluta de muerte en los menores de 45 años.

El paciente con daño cerebral requiere unos servicios sanitarios que comienzan en los servicios de urgencia, posteriormente en el hospital general, rehabilitación y finalmente conseguir la reinserción social, familiar y profesional.

La rehabilitación debe iniciarse una vez superada la etapa aguda y en un Centro Específico, donde exista un equipo multidisciplinar dirigido por un médico rehabilitador y que tenga los siguientes profesionales:

• Fisioterapeuta.
• Terapeuta ocupacional.
• Neuropsicología.
• Logopeda.
• Trabajador social.
• Otros profesionales dependiendo de las circunstancias: psiquiatras, personal de enfermería, neurólogos, etc.

Los objetivos que persigue la rehabilitación son la autonomía física, funcional, cognitiva y emotiva del paciente.

Ongs y Fundaciones donde acudir.

TRACE Asociación Catalana de Traumatismos Craneoencefálicos y Daño Cerebral.
C/ Rector Triadó, 51 bis
08014 Barcelona
Telf.: 93 325 03 63
http://www.tracecatalunya.org

ADACA. Asociación de familiares de pacientes con daño cerebral de Cádiz.
UED ADACCA – Parque Empresarial de Poniente
C/ Eslovaquia 1.14
11011 – Cádiz
Telf. 956 22 60 70
http://adacca.org/

FEATECE es la Federación de Asociaciones de Daño Cerebral Adquirido de Euskadi.
http://www.featece.org
FUDACE. Fundación de Daño Cerebral.
Avenida Terra Cha S/N
Castro Ribeiras de Lea (Lugo), 27260
Telf. 982 26 42 81
http://www.fudace.org/

FEDACE Federación Española de Daño cerebral.
C/Pedro Teixeira 8, planta 10
28020 – Madrid
Telf. 91 417 89 06
http://fedace.org/

REHACER. Asociación para la rehabilitación de accidentados cerebrales de Baleares.
C/Plataner, 7 Local 3 Son Gibert
07008 Palma de Mallorca (Illes Balears)
Telf. 971 47 94 06 / 971 47 89 82
http://www.rehacerbaleares.com/

ATECEA Asociación Aragonesa de daño cerebral adquirido.
C/ El Globo 40,
50015 Zaragoza
Telf. 976 52 98 38
http://www.lesioncerebraldearagon.com

Fundación Pita López.
http://fundacionpitalopez.es/

Cristina Moreno.