Esclerosis múltiple

La Esclerosis Múltiple, es una enfermedad degenerativa autoinmune, que afecta al sistema nervioso central (SNC) y provoca la pérdida de mielina y, en algunos casos, la muerte axonal y atrofia (Minagar, Toledo, Alexander, Kelley, 2004; citado en Arnett y Forn, 2007).

Esta pérdida de mielina y posterior neurodegeneración provoca síntomas motores y sensitivos, así como también alteraciones cognitivas (Arnett y Forn, 2007). Constituye la principal causa de discapacidad neurológica no traumática entre los adultos jóvenes. Afecta principalmente a sujetos entre 20-50 años.

Clasificación clínica.

• Remitente-recurrente o con recaídas o remisiones: cerca del 85% de los pacientes la presentan, se caracteriza por cuadros agudos de síntomas neurológicos con recuperaciones. Presentan recaídas imprevisibles (exacerbaciones, ataques).

• Progresiva Secundaria: En algunas personas que tienen inicialmente Esclerosis Múltiple con recaídas y remisiones, se desarrolla posteriormente, a los 10 o 20 años, una incapacidad progresiva en el curso de la enfermedad, frecuentemente con recaídas superpuestas.

• Progresiva primaria: sólo afecta al 15% de los pacientes. No hay episodios tipo recidiva, ni periodos de remisión, sólo fases de estabilidad ocasionales y mejorías pasajeras poco importantes.

• Progresiva-recidivante: Es una forma atípica, en la que hay progresión desde el comienzo, pero a diferencia de los pacientes con el tipo anterior, éstos muestran brotes agudos claros, con o sin recuperación completa. Los períodos entre brotes se caracterizan por una progresión continua.

SÍNTOMAS

El dolor es un síntoma frecuente que afecta al 29-86% de los pacientes y presenta un impacto negativo en las actividades de la vida cotidiana y en la calidad de vida (Olascoaga, 2010). También existen otros síntomas como la fatiga o cansancio (muy frecuente); visión doble o borrosa, movimientos oculares rápidos o involuntarios; problemas del habla, como lentitud en la articulación o cambios en el ritmo; temblor en las manos; debilidad en los miembros, principalmente en las piernas; pérdida de fuerza o de sensibilidad en alguna parte del cuerpo; espasmos; vértigo o falta de equilibrio; sensación de hormigueo o entumecimiento; problemas de control urinario, vaciamiento incompleto o estreñimiento; dificultad para andar o coordinar movimientos; sexualidad e intimidad alteradas: impotencia, excitación disminuida, pérdida de sensación placentera, sensibilidad al calor.

En un primer momento, los brotes en forma de alguno de estos síntomas se dan más a menudo y el paciente se recupera de ellos con mayor rapidez. Otras veces la enfermedad tarda mucho en mostrarlos. La mayoría de personas con Esclerosis Múltiple experimenta más de un síntoma y, aunque hay algunos muy comunes, cada paciente acostumbra a presentar una combinación de varios de ellos.

Todos estos síntomas suelen tener consecuencias a nivel psicológico, tales como:

  • Depresión y ansiedad: relacionada con la percepción de salud y las disfunciones físicas.
  • Trastornos cognitivos: La pérdida de mielina y posterior neurodegeneración provoca no sólo síntomas motores y sensitivos, sino también alteraciones cognitivas. El deterioro cognitivo aparece en un 40%-60% de los pacientes con esclerosis múltiple, leve en la mayoría de los casos. Dicho deterioro cognitivo no es a nivel global, sino que incide principalmente en la velocidad de procesamiento de la información y la memoria episódica y de trabajo (Paes, Alvarenga, Vasconcelos, Negreiros, Landeira-Fernández, 2009; citado en Olascoaga, 2010) Sin embargo, las alteraciones cognitivas repercuten no sólo en el estado emocional, social y laboral de estos pacientes, sino también en sus relaciones sexuales y actividades rutinarias (Rao, Leo, Ellington, Nauertz , Bernardin, Unvergagt, 1991 ; citado en Arnett y Forn, 2007), implicando una mayor dependencia para el cuidado personal, colaboración para el desarrollo de las tareas de hogar, reducción de la participación en las actividades sociales e incremento del desempleo (Olascoaga, 2010).

Featured image

Gráfica obtenida a través de: http://redpacientes.com/social/posts/view/39943/84

Epidemiología.

En España hay 40.000 personas que la padecen, en Europa 500.00 y más de dos millones en el mundo. La prevalencia en zonas de Norteamérica, Europa, Australia y Nueva Zelanda es de 590 casos por cada 100.000 habitantes, mientras que es menos frecuente en Asia, India, África y Sudamérica. Las mujeres son más afectadas que los hombres con una proporción de 3:1 (Izquierdo y Ruiz, 2003).

Diagnóstico.

– Historia clínica del paciente.
– Reconocimiento Neurológico.
– Pruebas de potenciales evocados auditivos y visuales.
– Formación de imágenes por Resonancia Magnética Nuclear.
– Punción lumbar.

Tratamiento.

Tratamiento farmacológico: pese a no existir un tratamiento curativo, se han desarrollado diversos fármacos y pautas de administración que han mostrado reducir el número de brotes y su gravedad y retrasar la progresión clínica de la enfermedad (Olascoaga, 2010).

Tratamiento rehabilitador: Después de un brote de Esclerosis Múltiple, la rehabilitación ayuda a reincorporarse a la vida cotidiana y adaptarse a las nuevas condiciones. Cada fase de la enfermedad necesitará una rehabilitación distinta con profesionales distintos: neurólogos, urólogos, fisioterapeutas, psiquiatras, oculistas, asistentes sociales, psicólogos.

Intervención psicológica: La intervención psicológica más frecuentemente utilizada es la terapia breve, basada en el modelo de intervención en crisis, tratando de servir de apoyo a la persona en el afrontamiento del proceso de enfermar y las posibles alteraciones emocionales y de comportamiento, propias de la enfermedad. Se trata de proporcionar orientación y apoyo para superar las secuelas tras un brote, aportar recursos para enfrentarse a la enfermedad, técnicas de relajación, apoyo en el establecimiento de prioridades y objetivos, fomentar las estrategias para desarrollar una vida social y evitar los pensamientos negativos, entre otras.

Calidad de vida.

La evolución de la enfermedad varía mucho dependiendo de cada caso, en unos casos permite realizar una vida prácticamente normal, mientras que en otros, la calidad de vida puede verse condicionada.

Enlaces de interés.

Esclerosis Múltiple España: http://www.esclerosismultiple.com/esclerosis_multiple/index.php
Federación internacional de Esclerosis Múltiple: http://www.msif.org/

Vídeos:

– Documental “Retos, historias de superación frente a la esclerosis múltiple”

– Documental “Vivir con Esclerosis Múltiple”

Bibliografía.

– Arnett, P y Forn, C (2007). Evaluación neuropsicológica en la Esclerosis Múltiple. Revista de Neurología. Vol., 44, 3; pp. 166-172.

– Domínguez Moreno, R., Morales Esponda M., Lorena, N., Echazarreta, R.Olan Triano R. y Gutiérrez Morales,J.L (2012). Esclerosis Múltiple: revisión de la literatura médica. Revista de la facultad de medicina de UNAM.

http://www.esclerosismultiple.com/esclerosis_multiple/index.php

http://www.infocop.es/view_article.asp?id=985

http://www.dmedicina.com/enfermedades/neurologicas/esclerosis-multiple

– Izquierdo G, Ruiz Peña JL (2003). Evaluación clínica de la esclerosis múltiple: cuantificación mediante la utilización de escalas. Revista de Neurología. 36, 145-52.

– Olascoaga, J. (2010). Calidad de vida y Esclerosis Múltiple. Revista de Neurología. 51, 5; pp. 279-88.

Ongs y Fundaciones donde acudir.

AELEM Asociación española de lucha contra la esclerosis múltiple.
http://www.aelem.org/

Asociación de esclerosis múltiple Baix Llobregat.
Rambla de Joaquim Vayreda n 68 bajos
08850, Gavá, Barcelona
Telf. 93 662 86 10
http://www.aemba.org/

Fundación vasca esclerosis múltiple Eugenia Epalza Fundazioa.
http://www.emfundazioa.org/

Asociación catalana de esclerosis múltiple J.M. Charcot.
Tamarit, 104 -FEM Centro Especial de Empleo
08015, Barcelona
Telf. 902 11 30 24
http://www.femcet.com/

AFAEM Asociación de afectados y familiares de esclerosis múltiple de Burgos.
CENTRO SOCIOSANITARIO GRACILIANO URBANEJA.
Paseo de los Comendadores, s/n
09001, Burgos
Telf. 947 20 79 46
http://www.esclerosismultipleburgos.org

Asociación esclerosis múltiple de Girona.
C/ Dr.Castany, s/n. IAS Centro Socio-sanitario. Despacho 5
17190, Salt, Girona
Telf. 972 18 69 15
http://www.fem.es/

ALDEM Asociación leonesa de esclerosis múltiple.
C/ Obisco Cuadrillero, 13
24007, León
Telf. 987 22 66 99
http://www.aldemleon.es/

Esclerosis múltiple asociación de Lleida.
Avda. Alcalde Rovira Roure,80
25198, Lleida.
Telf. 973 70 53 64
http://www.fem.es/

FELEM Esclerosis múltiple España.
C/ Santa Hortensia, 15 Oficina B-2.
28002 Madrid
Telf. 91 441 01 59
http://www.esclerosismultiple.com/felem/

Fundación Privada Madrid contra la esclerosis múltiple.
C/ Ponzano, 53
28003, Madrid
Telf. 91 399 32 45
http://www.femmadrid.org/

ADEMA Asociación de esclerosis múltiple Navarra.
C/ Lerín, 25 Bajo
 31013
Ansoáin
 – Navarra
Telf.: 948 38 43 96 / 948 35 58 64
http://www.ademna.es/

APEM Asociación palentina de esclerosis múltiple.
C/Francisco Vighi, 23
34003, Palencia
Telf. 979 10 01 50
http://www.esclerosismultiple.com/palencia

Asociación cántabra de EM (ACDEM)
C/General Dávila, 127 bajo.
39007, Santander
Telf. 942 33 86 22
http://esclerosismultiplecantabria.org/

ASGEM Asociación segoviana de esclerosis múltiple.
Avenida de la Constitución nº 17
40005, Segovia
Telf. 921 42 37 58
http://www.segoviaesclerosis.org/

Esclerosis múltiple Asociación de Tarragona.
C/ Ceferi Oliver, s/n
43203, Reus, Tarragona
Telf. 977 12 80 24
http://www.fem.es/

Asociación de la Comunidad Valenciana de esclerosis múltiple.
C/ Serrería, 61 bajo
46022 Valencia, España

Tel. 96 356 28 20
http://www.acvem.org/

AVEM Asociación vallisoletana de esclerosis múltiple.
Pza. Carmen Ferreiro, 3
47011, Valladolid
Telf. 983 26 04 58
http://www.avemva.es

AZDEM Asociación zamorana de esclerosis múltiple.
Avda. Cardenal Cisneros, 26
49030, Zamora
Telf. 980 67 12 04
http://www.azdemzamora.es/

FADEMA Fundación esclerosis múltiple Aragón.
C/ Pablo Ruiz Picasso nº 64
50018, Zaragoza
Telf. 976 74 27 67
http://www.fadema.org/

Más direcciones de interés:
http://www.todoesclerosismultiple.com/vivir-con-em/asociaciones-de-pacientes

María del Carmen Castro Sánchez
Licenciada en Psicología, especializada en Psicología y salud.

 

Anuncios

Enfermedades neuromusculares

Featured image

Las enfermedades neuromusculares, hacen referencia a un conjunto de enfermedades neurológicas que afecta a más de 50.000 personas en España.

Se trata de un conjunto de más de 150 enfermedades, las cuales provocan síntomas y generan grandes dificultades en la vida de los que las padecen.

Algunos ejemplos de trastornos neuromusculares incluyen:

• Esclerosis lateral amiotrófica
• Esclerosis múltiple
• Miastenia grave
• Atrofia muscular espinal

El origen de estas enfermedades principalmente es de carácter genético, otras veces pueden ser provocadas por un trastorno del sistema inmunológico, y su evolución es progresiva a lo largo del tiempo.

Su aparición puede producirse en cualquier etapa de la vida, pero más del 50% aparecen en la infancia.

La causa reside en un mal funcionamiento de las neuronas que controlan los músculos involuntarios, como son brazos y piernas. Estas neuronas son las encargadas de hacer llegar el mensaje al músculo. Cuando este funcionamiento correcto falla da lugar al debilitamiento del músculo. Esto sucede cuando las neuronas están enfermas o mueren.

Las personas que padecen algún tipo de enfermedad neuromuscular, presentan síntomas de debilidad muscular. Sienten dificultades para realizar actividades básicas de la vida diaria y tareas cotidianas como coger un objeto, caminar…

Los síntomas principales son: debilidad muscular, atrofia muscular, miotonía, hipotonía, contracturas y fatigas.

Algunas complicaciones que pueden darse son: Alteraciones de la marcha, alteraciones cardíacas, escoliosis, alteraciones nutricionales, alteraciones respiratorias y deformidades articulares.

Se tratan de enfermedades crónicas, ya que genera pérdida de la autonomía personal. Lo que da lugar a una situación de incapacidad y dependencia.
En cuanto a su tratamiento, la mayoría de ellas no tiene cura. Con la rehabilitación se consigue mejorar los síntomas, aumentar la movilidad y la calidad de vida. La detección temprana permitirá mejorar la eficacia del tratamiento y reducir riesgos de posibles complicaciones.

Enlaces de interés:

http://www.asem-esp.org/index.php/las-enfermedades-neuromusculares

http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/neuromusculardisorders.html

http://www.fundacionareces.es/fundacionareces/cargarAplicacionAgendaEventos.do?verPrograma=0&idTipoEvento=1&identificador=982&nivelAgenda=2

http://www.discapacidadonline.com/enfermedades-neuromusculares-definicion-tratamiento-y-prevencion.html

http://www.ellahoy.es/salud/articulo/enfermedades-neuromusculares-primeros-sintomas/110681/

Ongs y Fundaciones donde acudir.

http://www.asem-esp.org/index.php/asociaciones

Irina Pichardo

 

Espina bífida

Featured image

La Espina bífida, es la malformación congénita más grave compatible con la vida.

Se trata de un defecto congénito del tubo neural que consiste en un anormal desarrollo embrionario producido durante la tercera o cuarta semana de gestación, momento en el que se forma el cierre del tubo neural (parte del embrión a partir de la cual se forman el cerebro y la médula espinal) y de sus estructuras adyacentes.

Como consecuencia de este defecto, la persona presenta discapacidad multiorgánica en diferentes grados.

Clasificación clínica.

Los defectos del tubo neuronal se clasifican en defectos abiertos y cerrados.

Los defectos abiertos: los más graves, son:

• Meningocele: Un quiste o saco que contiene membranas de la capa protectora de la médula espinal (meninges) se asoma por la apertura de la columna vertebral como si fuera empujado hacia afuera. En este saco hay líquido cefalorraquídeo y normalmente no hay daño en los nervios. Las personas que la padecen pueden tener discapacidades menores.
• Mielomeningocele: Se presenta como una bolsa con el tejido nervioso medular expuesto y sin cobertura cutánea. La bolsa contiene líquido cefalorraquídeo, nervios y placa neural. La médula no se ha desarrollado de forma normal, por lo que ocasiona la parálisis de los músculos y una pérdida del sentido del tacto, por debajo de la lesión. El grado de la parálisis depende del sitio donde se encuentra la Espina Bífida.
Esta es la forma más grave de Espina Bífida compatible con la vida, una de las causas
más frecuentes de discapacidad física en la infancia, y la más frecuente de vejiga neurógena e intestino neurógeno.

 

Featured image

Los defectos cerrados: Son aquellos que se producen al final del primer trimestre de embarazo y se caracterizan por presentarse como bultos en la zona lumbar baja, en ocasiones con algún mechón de pelo. Provocan una mínima lesión neurológica en las piernas. En muchas ocasiones, afectación de la vejiga.

Featured image

Causas.

La causa exacta es desconocida. Sin embargo, en la actualidad hay acuerdo en que esta malformación se debe a la combinación de factores genéticos y ambientales.

Existe una predisposición genética poligénica (de diferentes genes) y diferentes factores ambientales como es la falta de ácido fólico antes de la concepción así como la alteración de su metabolismo por acción de fármacos u otros elementos. En ningún caso se puede hablar de malformación congénita hereditaria.

De todas formas, si hay antecedentes familiares de algún tipo de defecto del tubo neuronal, hay mayor riesgo de tener un bebé con este defecto.

Epidemiología.

En España entre 8 y 10 de cada 10.000 recién nacidos vivos presenta alguna malformación del tubo neural, de los cuales más de la mitad de ellos están afectados por Espina Bífida.
En España hay 19.272 personas con Espina Bífida (0,51% del total de personas con discapacidad en España).

Respecto al sexo, son las mujeres las más afectadas por esta discapacidad, en torno al 62-38%.
La mayor incidencia se aprecia en las comunidades de Andalucía, Cataluña y Valencia.

Diagnóstico.

En la mayoría de los casos, la espina bífida se diagnostica antes de que nazca el bebé.
Algunos casos leves pueden pasar desapercibidos hasta después del nacimiento, mientras que, los casos muy leves, en los que no hay síntomas, no se pueden detectar.

Diagnóstico prenatal (antes del nacimiento):

• Análisis de sangre: Estudio del nivel de alfafetoproteína en la sangre de la madre.
• Ecografía prenatal.
• Ultrasonido.
• Amniocentesis materna: se extrae una pequeña muestra de líquido amniótico con una fina aguja a través del abdomen materno.

Tratamiento.

El objetivo del tratamiento es permitir que el niño alcance el mayor grado de funcionamiento e independencia.

Las actividades deben ir encaminadas a reducir las deformidades y maximizar las capacidades del niño o niña.

Actualmente el primer paso es el diagnóstico precoz en los primeros meses del embarazo, pues estas lesiones tan importantes pueden incluirse dentro de las situaciones de aborto terapéutico por su extrema gravedad.

En los casos de espina bífida importante, como el mielomeningocele, las lesiones nerviosas son amplias y afectan al sistema nervioso produciendo problemas en el control urinario, intestinal y en la deambulación.

Todos estos problemas requieren tratamiento inmediato desde el nacimiento por un equipo de pediatras y cirujanos pediátricos, con el fin de cerrar el defecto cuanto antes para evitar infecciones (meningitis), para ello se coloca una válvula entre el líquido cefalorraquídeo (dentro del cráneo) y otra parte del cuerpo (aurícula derecha o cavidad abdominal) para mejorar la hidrocefalia, e intentar también aliviar los problemas de la vejiga de la orina y el intestino. Por último, se debe realizar un seguimiento de estos niños para valorar y tratar los problemas de retraso mental y aprendizaje que pudieran asociarse.

En los casos de Espina bífida oculta, el pronóstico es completamente distinto, ya que en estas situaciones la mayoría de los niños son asintomáticos o pueden presentar problemas de control de la micción o al caminar, lo cual se da en el menor de los casos, por lo que resulta difícil su detección e intervención.

Una situación intermedia es el caso del meningocele, en el que no suele haber lesión del tejido nervioso y el tratamiento quirúrgico, al poco de nacer, mejora mucho el pronóstico.
Por otra parte, es importante evitar la sobreprotección, potenciar las capacidades del paciente y ofrecerles la formación adecuada para que en la vida adulta puedan llevar una vida independiente personal, social y laboralmente.

 

Featured image

Calidad de vida.

Son múltiples las secuelas físicas y psicológicas de la enfermedad.
A nivel físico, la Espina bífida afecta, por lo menos, a tres de los sistemas más importantes del organismo (neurológico, locomotor y genitourinario).
A nivel psicológico, se puede afirmar que la falta de aceptación por parte de la sociedad, la familia o los compañeros/as de las limitaciones de estas personas afectadas es la causa más importante del aislamiento y la falta de una vida normalizada y en igualdad de oportunidades que padecen las personas con espina bífida.

Vídeos.

• Corto sobre las personas con Espina Bífida:


Bibliografía.

-Carreras, E., Maroto, A., Arévalo, S., Rodó, C., Galo García Fontecha, C., Ruíz,C., Manrique, S., Cuxart, A., y Peiró, J.L. (2012). Tratamiento prenatal del mielomeningocele. Elsevier, Vol, 23, 04.

-Estudio diagnóstico sobre la situación, necesidades y demandas de las personas con espina bífida e hidrocefalia y sus familias en la Comunidad Autónoma del País Vasco. Asociación Bizkaia Elkartea Espina Bífida e Hidrocefalia (ASEBI). Revista de servicios sociales, 55, pp. 121-132. Bilbao; 2014.

-Rowe, D.E., y Jadhav, A.L. (2008). Cuidados del adolescente con Espina Bífida. Clínicas pediátricas de Norteamérica, 6, pp. 1359 -1374.

http://febhi.org/index.php

http://www.mychildwithoutlimits.org/understand/spina-bifida/?lang=es

http://www.aepap.org/familia/bifida.htm

Ongs y Fundaciones donde acudir.

Federación de asociaciones de Espina Bífida e Hidrocefalia.
C/ Pechuan nº 14 (Local)
Madrid
Telf. 91 415 20 13
http://febhi.org/index.php

Federación de asociaciones de Espina bífida e Hidrocefalia en Andalucía.
Urbanización Santa Catalina nº13
29200 Antequera (Málaga)
Telf. 952 70 18 95
http://www.faeba.es/

Asociación madrileña de Espina bífida.
C/ Prádena del Rincón 4
28002 Madrid
Telf.. 91 563 04 48
http://www.ameb.es/

Asociación catalana de Espina Bífida e Hidrocefalia.
C/ Sorolla, 10
08035 Barcelona
Telf. 93 428 21 80
http://www.espinabifida.cat/nosotros.html

Asociación Sevillana de padres con hijos e hijas con Espina Bífida e Hidrocefalia.
C/ Enrique Marco Dorta 7 Bajo
41018 Sevilla
Telf. 95 498 98 58
http://www.espinabifidasevilla.es

Asociación cántabra de Espina Bífida e Hidrocefalia.
Centro de Usos Múltiples “MATIAS SAINZ OCEJO”
Avda. Cardenal Herrera Oria, 63 Interior
39011 Santander
Telf. 942 323 856
http://www.cocemfecantabria.org/1/46/447/docFoto-1.htm

Asociación de Padres con Hijos con Hidrocefalia y Espina Bífida de Badajoz (AESBIBA).
Calle Regina de Miguel, 15 bajo izda.
06005 Badajoz
Telf. 924 24 52 57

María del Carmen Castro Sánchez
Licenciada en Psicología, especializada en Psicología de la Salud.

Lesión medular

Featured image

Lesión medular ¿Qué es?

La lesión medular produce la pérdida o alteración de la movilidad, de la sensibilidad, o del sistema nervioso propiciado por un trastorno de las estructuras nerviosas alojadas en el canal medular.

Dependiendo de la localización de la lesión puede afectar a distintos órganos, extremidades, tronco y abdomen. Un 20% de las lesiones son cervicales, un 60% torácicas, otro 10% lumbares, y el 10% restante se localiza en otras extremidades.

La lesión medular es un tipo de discapacidad física. Se caracteriza por su complejidad, ya que afecta a todos los ámbitos de la vida, por ello, requiere que su abordaje sea multidisciplinar. El apoyo psicológico y social que se le ofrezca a la persona que sufra esta discapacidad, jugará un papel fundamental en su proceso de adaptación e integración social.

Causas principales

La lesión medular puede tener distintas causas, puede ser congénita o adquirida. De este modo, identificamos dos grupos primordiales: Por un lado, tenemos los traumatismos, es decir, aquellas lesiones producidas por accidentes, agresiones, caídas, etc. En este grupo se encuentra la gran mayoría de lesiones de médula. Por otro lado, encontramos las lesiones medulares ocasionadas por otras enfermedades, como puede ser el caso de la compresión medular, tumores, esclerosis múltiple, etc.

Tipos de lesión medular

Los efectos de una lesión medular varían en función del grado y del nivel de la misma, por ello, podemos distinguir distintos grupos:

• Tetraplejía: Si la parálisis afecta a las dos extremidades superiores y a las dos inferiores.
• Paraplejía: Si la parálisis afecta a las extremidades inferiores.

En cuanto a su extensión podemos distinguir los siguientes grupos:

• Lesiones medulares completas: La lesión afecta totalmente a la médula, por lo que la persona no tiene funciones debajo del nivel de la lesión, ni tampoco sensibilidad o movimientos voluntarios. Los dos lados del cuerpo están afectados de la misma forma.
• Lesiones medulares incompletas: Se trata de una lesión parcial de la médula. Estos pacientes son capaces de mover más un miembro que el otro; pueden sentir partes del cuerpo que no pueden mover, o puede tener más funciones en un lado del cuerpo.

Existen diversas formas de evaluar la lesión medular, la más efectiva es regirse por los estándares internacionales, que realizan su clasificación mediante la unificación de la exploración neurológica de la función motora y sensitiva sistémica. Esta clasificación se conoce como la escala de ASIA.

Síntomas

Dependiendo de los síntomas de la lesión medular podemos diferenciar:

  • Lesión espástica: Se caracteriza por la elevada rigidez que presenta el paciente, por debajo de la lesión. Los estímulos en la región corporal, correspondiente a la parte inferior a la lesión, obtienen una respuesta de movimientos reflejos desordenados.
  • Lesión flácida: Los pacientes que sufren este tipo de lesión presentan los músculos blandos y sin dificultad para su movilización, por debajo de la lesión. El paso del tiempo produce cierto grado de atrofia, lo que da lugar a un aspecto de delgadez en las zonas afectadas.

Los síntomas de la lesión medular pueden ser permanentes o pasajeros, dependiendo del grado y nivel de la lesión. Existen algunos síntomas asociados a las lesiones medulares como el dolor lumbar (40%), lesiones craneales (35%) y alteraciones del nivel de conciencia (30%), dolor cervical (15%), déficit neurológico (sólo el 15%), dolor torácico (10%), raquis sensible al dolor (5%), etc.

Efectos

Algunas lesiones medulares pueden obligar a una persona a depender de sus cuidadores. Los servicios de atención a pacientes agudos, de rehabilitación y de mantenimiento de la salud, son esenciales para la prevención y el tratamiento de estas lesiones. Por desgracia, existen barreras que dificultan su movilidad básica, provocando la exclusión de muchas personas, incapacitándolas para poder intervenir con normalidad en la sociedad.

Los niños/as, con lesiones medulares se escolarizan con mayor retraso y, una vez incorporados al sistema educativo, tienen más dificultades en cuanto a su progreso escolar. Los adultos/as, con lesiones medulares se enfrentan a obstáculos similares, de hecho, su índice de desempleo supera el 60%.

Prevención

La mayoría de las lesiones de medula son propiciadas por traumatismos, como se ha expuesto anteriormente. Por lo que, respecto a las lesiones de médula adquiridas, estas serían algunas pautas de prevención:

  • Concienciación de los efectos de LM.
  • Sensibilización hacia prácticas saludables.
  • Mayor responsabilidad ciudadana.
  • Mejora en los servicios de apoyo de las LM.

En cuanto a las medidas de prevención en aquellos casos donde las lesiones de médula son inherentes:

  • Incrementar el presupuesto en investigación de nuevas intervenciones y tratamientos.
  • Mejorar los servicios de rehabilitación y apoyo a pacientes con LM.
  • Mejorar los recursos para pacientes y familias.

 Atención

Existen asociaciones y organismos en nuestro país que dan apoyo y asesoramiento sobre la lesión medular, así como recursos para las familias de los pacientes, a continuación se muestra una lista con algunas de ellas:

Bibliografía

  • MUÑOZ, J. Manejo pre hospitalario de la lesión medular. Emergencias: Revista de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias, 2007, Vol. 19, Nº. 1, págs. 25-31.
  • Análisis sobre la lesión medular en España. Federación Nacional Aspaym. 2012, España. ISBN: 978-84-615-7503-9.
  • Guía práctica para lesionados medulares. ASPAYM Madrid. 2002, España. ISSN: 84-607-4869-3.

 Ongs y Fundaciones donde acudir.

Fundación del Lesionado Medular “FLM”.
Camino de Valderribas 115
28038 Madrid
Telf. 91 777 55 44
http://www.medular.org/

Fenexy. Fundación para la curación de las lesiones medulares.
C/ Mallorca, 1 08014 Barcelona
http://www.fenexy.org/

Fundación del Hospital Nacional de Parapléjicos.
Hospital Nacional de Parapléjicos
Servicio de Salud de Castilla-La mancha
Finca La Peraleda s/n
45071 Toledo
Telf. 925 24 77 00
http://www.infomedula.org/index.php?

APINME. Asociación Pro-investigación para la reparación de la lesión medular.
Avenida Fernando de los Ríos 30 5b.
18006 Granada.
http://apinme.org/

Fundación Step by step.
Carrer Dolors Aleu 19-21, 3º 3ª
L’Hospitalet de Llobregat Barcelona
Telf. 34 93 223 16 63
http://www.fundacionstepbystep.com/

Estefanía López Requena

 

Poliomielitis

Featured image

La poliomielitis (o simplemente polio) es una enfermedad infecciosa transmitida por el virus (poliovirus). Afecta al sistema nervioso y se transmite por contacto directo de persona a persona, contacto con moco o flema infectados y a través del contacto con heces infectadas.

El poliovirus entra en contacto a través de la boca y la nariz, se multiplica en la garganta y en el tubo digestivo para luego ser absorbido y diseminarse a través de la sangre y el sistema linfático.

Dentro del sistema nervioso central, el poliovirus infecta y destruye las neuronas motoras. Esa destrucción de neuronas causa debilidad muscular y parálisis aguda flácida.

El tiempo que pasa desde el momento de resultar infectado con el virus hasta la aparición de los síntomas de la enfermedad (incubación) oscila entre 5 y 35 días (un promedio de 7 a 14 días). La mayoría de las personas no presenta síntomas.

La poliomielitis es más probable que ocurra en niños de 4 a 15 años. Es una enfermedad muy infecciosa, pero se combate con la vacunación.

Los brotes detectados en países desarrollados, generalmente se producen en grupos de personas que no han sido vacunadas. La polio con frecuencia se presenta después de que alguien viaja a una región donde ha habido un brote de la enfermedad.

Síntomas.

Hay cuatro patrones básicos de infección por polio: infección subclínica, polio asintomática, no paralítica y paralítica.

Polio subclínica o abortada: entre 7 y 14 días después de haber entrado en contacto con el poliovirus, la persona infectada puede sufrir un cuadro clínico inespecífico más o menos intenso que dura de tres días a una semana. Los síntomas más frecuentes son malestar general, cansancio, fiebre y dolor de garganta, como cualquier otro cuadro vírico. También pueden aparecer vómitos o diarrea, que recuerdan a una gastroenteritis.

Polio asintomática: en muchos casos la infección por el virus de la polio no provoca síntomas en las personas infectadas. O puede ser que los provoque, pero sean tan leves que la persona que los sienta no les dé ninguna importancia y no acuda al médico. El 90% de los infectados por poliovirus estarían en esta situación o tendrían una polio subclínica.

Polio no paralítica o preparalítica: en el 5% de los casos por poliovirus la infección avanza hasta el sistema central. Del 5% a 10% de estos casos fallecen por parálisis de los músculos respiratorios.Todos presentan días antes un cuadro de polio subclínica. La afectación del sistema nervioso se manifiesta en dos períodos: un primer momento donde hay picos febriles de hasta 39ºC y dolor de cabeza intenso; un segundo momento en el que aparece rigidez de nuca notable y afectación del sistema nervioso autónomo (taquicardia, sudor frío, diarreas, etcétera).

Polio paralítica: desgraciadamente en 1 de cada 200 infectados el virus de la polio infecta el sistema nervioso central y lo daña de forma permanente. Este daño se localiza concretamente en las neuronas motoras responsables de inervar los músculos de nuestro esqueleto. Las neuronas que se afectan con más frecuencia son aquellas responsables del movimiento de las piernas. Cuando se dañan estas neuronas, el músculo se atrofia y queda inservible. Con el tiempo la pierna se deforma, deja de crecer, y caminar se vuelve muy difícil.

Pruebas y exámenes.

El dato más importante para sospechar la presencia de la enfermedad es no haber vacunado al niño/a, correctamente. Si un niño/a, está bien vacunado contra la poliomielitis, el riesgo de contraerla es nulo y nunca tiene por qué ser una posibilidad diagnóstica.

El médico en la consulta podrá hacer preguntas a la familia sobre el calendario vacunal del niño/a y sobre los síntomas que presente. Después explorará al niño/a, para detectar signos de su cuerpo que supongan una alarma. El dato más grave sería rigidez de nuca, que se produce cuando hay una meningitis por cualquier motivo. Si la rigidez de nuca está presente se pueden plantear pruebas más invasivas para identificar la meningitis.

Los exámenes abarcan:

• Cultivos de gargarismos, heces o líquido cefalorraquídeo
• Punción raquídea y examen del líquido cefalorraquídeo (análisis de LCR), empleando PCR
• Examen para determinar los niveles de anticuerpos contra el virus de la polio

Tratamiento.

El objetivo del tratamiento es controlar los síntomas mientras la infección sigue su curso, ya que no hay ningún tratamiento específico para esta infección viral.

Los síntomas se tratan con base en su gravedad. El tratamiento puede incluir:

• Antibióticos para las infecciones urinarias.
• Calor húmedo (paños calientes, toallas calientes) para reducir el dolor y los espasmos musculares.
• Analgésicos para reducir el dolor de cabeza, el dolor muscular y los espasmos.
• Fisioterapia, dispositivos ortopédicos, zapatos correctivos o cirugía ortopédica para ayudar a recuperar la fuerza y funcionalidad muscular.

La poliomielitis no tiene cura, pero es prevenible. Cuando se administra varias veces, la vacuna antipoliomielítica puede conferir una protección de por vida.

El síndrome pospoliomielítico es una complicación que se desarrolla en algunos pacientes, por lo regular 30 o más años después de su infección inicial. Los músculos que previamente estaban debilitados pueden debilitarse más. La debilidad también puede presentarse en músculos que no estaban afectados antes.

¿Cuándo contactar a un profesional médico?. Consulte con el médico si:

• Alguien cercano a usted se ha enfermado de poliomielitis y usted no ha sido vacunado.
• Presenta síntomas de poliomielitis.
• La vacuna contra la polio de su hijo no está al día.

Nombres alternativos: Polio; Parálisis infantil; Síndrome pospoliomielítico (secuelas tardías de la poliomielitis).

Ongs y Fundaciones donde acudir.

Federación Española de Asociaciones de Polio y sus efectos tardíos. http://www.feapet.org/

Asociación Afectados de Polio y Síndrome Post-Polio.
“Asociación de Vecinos Alto del Arenal”
Calle Pedro Laborde nº 65, Madrid.
Telf: 686 000 171
http://www.postpolioinfor.org/

Asociación de afectados de polio y Síndrome Post- Polio Castilla León.
C/ Damaso Alonso nº14 3ºA
Nueva Segovia
40006 Segovia-
Telf: 639 16 14 64
http://asociaciones.segovia.es/Detall_entitat/_HdmMJ-RwF758K5WBQMaO0_0KCIFsJlUaWRFgTzdb8GEMvpqwYdjaNKlHcttBJJ7m

Asociación Malagueña de Afectados Polio y Postpolio (AMAPyP)
Centro Ciudadano Bailén (dentro del Mercado Bailén)
C/ Natalia, 40
Telf. 617 55 50 33
http://www.amapyp.com/

Cristina Moreno.

 

Traumatismo craneoencefálico

Featured image

 

El traumatismo craneoencefálico (TCE) se define como “una afectación del cerebro causada por una fuerza externa (que puede causar conmoción, contusión, hemorragia o laceración del cerebro, cerebelo y tallo encefálico), que puede producir una disminución o disfunción del nivel de conciencia y que conlleva una alteración de las habilidades cognitivas, físicas y/o emocionales del individuo”.

También puede definirse como la lesión directa de las estructuras craneales, encefálicas o meníngeas, que se presentan como consecuencia de un agente mecánico externo y que puede originar un deterioro funcional del contenido craneal.

La alteración de la función cerebral se define como uno de los siguientes signos clínicos:

• Cualquier periodo de pérdida o disminución del nivel de conciencia.
• Pérdida de la memoria de eventos inmediatamente anteriores (amnesia retrógrada) o    inmediatamente posteriores del traumatismo (amnesia anterógrada)
• Déficits neurológicos (astenia, pérdida del equilibrio, trastornos visuales, dispraxia paresia/plejía, pérdida sensitiva, afasia, etc.)
• Cualquier alteración del estado mental al momento del traumatismo (confusión, desorientación, pensamiento ralentizado, etc.)
• Otras evidencias de patología cerebral que pueden incluir evidencia visual, neurorradiológica, o confirmación del daño cerebral por pruebas de laboratorio.

Las fuerzas externas implicadas pueden ser del tipo:

• La cabeza es golpeada o golpea un objeto.
• El cerebro es sometido a un movimiento de aceleración o desaceleración sin un trauma directo sobre la cabeza.
• Un cuerpo extraño que penetra el cráneo.
• Las fuerzas generadas por una explosión.
• Otro tipo de fuerzas sin definir.

La importancia de esta patología estriba fundamentalmente en la alta incidencia, dado que cada año se producen en nuestro país entre 80.000 y 100.000 nuevos casos de traumatismo craneoencefálico (TCE), aceptándose que el 50% de todos ellos se producen en individuos menores de 15 años.

Las principales causas son los accidentes de tráfico, laborales o domésticos, las caídas, las agresiones, los atropellos, las prácticas deportivas de riesgo, etc.

Los TCE suelen caracterizarse por la formación, en las fases iníciales, de un edema cerebral y la consecuente pérdida de conciencia o “coma”. La profundidad de la pérdida de conciencia y la duración de la misma son dos de los marcadores principales para establecer la severidad del daño cerebral.

El manejo médico actual de un TCE se enfoca en minimizar el daño secundario, optimizando la perfusión y oxigenación cerebral y prevenir o tratar morbilidad no neurológica. No obstante, el tratamiento de esta enfermedad sigue siendo un reto para la medicina debido a las controversias que ha generado.

Medidas de prevención en el TCE.

La mejor manera de evitar este tipo de situaciones es la prevención, y para ello hay algunos buenos hábitos que son aconsejables implementar en la vida diaria:
Medidas de prevención dentro del Hogar.

1. Se deben utilizar barreras de seguridad en accesos a escaleras cuando hay niños.
2. Se deben usar puertas de seguridad arriba y abajo de las escaleras hasta que su hijo/a, pueda bajar y subir sin peligro.
3. Las escaleras deberán mantenerse libres de cualquier obstrucción.
4. No permita que sus hijos/as, jueguen en las escaleras o que salten desde los muebles o sobre ellos.
5. Se debe adecuar el baño con pisos antiderrapantes y pasamanos.
6. No se deben dejar a los bebés solo en un lugar alto como una cama o un sofá.
7. Mantenga puestas las barandas laterales en la cuna.
8. No compre literas. Si sus hijos tienen literas, cerciórese de que haya una baranda lateral y que el marco sea fuerte.
9. No permita que sus hijos salten sobre las camas.

Es imprescindible usar casco al practicar deportes y actividades, ya que los cascos ayudan a prevenir traumatismos craneales.

Su hijo/a, debe llevar puesto un casco que se ajuste adecuadamente para los siguientes deportes o actividades:

• Participar en deportes de contacto, tales como lacrosse, hockey sobre el hielo, fútbol americano, etc.…
• Montar en monopatín o en patines.
• Batear o correr sobre las bases durante los juegos de béisbol o softball.
• Montar a caballo.
• Montar en bicicleta.
• Viajar en trineo, esquiar o practicar tabla de nieve (snowboarding).
• Los/as niños/as, mayores siempre deben llevar puesto un casco al montar en motonieve, motocicleta, escúter o un vehículo todo terreno. De ser posible, los niños deben evitar montar en estos vehículos.

Al desplazarse en vehículos de motor:

1. Es indispensable el uso del cinturón de seguridad al utilizar el coche y el casco a la hora de utilizar motocicletas.
2. Cuando se conduzca con niños/as, menores es necesario utilizar sillas de seguridad adecuadas considerando su edad, tamaño y estatura.
3. No se debe conducir en estado de embriaguez o con bajo la influencia de drogas.
4. Al practicar un deporte (ciclismo, patinaje, etc.) no olvidarse de usar casco.

Consecuencias del Traumatismo craneoencefálico.

Una de las primeras consecuencias de un TCE es la pérdida de conciencia; la duración y el grado de ésta es uno de los indicadores más significativos de la gravedad del traumatismo. Tras la recuperación progresiva del nivel de conciencia y de la orientación, la mayoría de los pacientes presenta gran diversidad de secuelas físicas, cognitivas y de comportamiento que varían en su naturaleza y gravedad, en función de la extensión y localización del daño cerebral, así como de las características de personalidad e inteligencia previas del afectado.

A pesar de esta diversidad puede decirse que existe un patrón de afectación específico asociado a lesiones cerebrales focales que implican los lóbulos frontales y temporales. Por esto, las alteraciones cognitivas más relevantes y que aparecen más a menudo son los problemas de regulación y control de la conducta, dificultades de abstracción y resolución de problemas, trastornos de aprendizaje y memoria, así como alteraciones en el ámbito de la personalidad y el ajuste emocional.

Las alteraciones físicas comprenden alteraciones motoras (movilidad, lenguaje) y/o sensoriales (visión, la audición, el tacto y el gusto).

Un elevado porcentaje de afectados de TCE grave no llegará nunca a recuperarse en un grado que le permita tener autonomía pero, en algunos casos, puede llegar a conseguirse una situación suficientemente satisfactoria.

El traumatismo craneal grave conlleva empeoramiento del pronóstico en cualquier grupo de edad y especialmente en el anciano.

En cuanto a la mortalidad, en los centros hospitalarios de alto nivel se sitúa entre el 20 y el 30%, también con diferencias con respecto a la edad: el mayor porcentaje de fallecidos se da entre los menores de 10 años y los mayores de 65, siendo el Traumatismo Craneoencefálico la primera causa absoluta de muerte en los menores de 45 años.

El paciente con daño cerebral requiere unos servicios sanitarios que comienzan en los servicios de urgencia, posteriormente en el hospital general, rehabilitación y finalmente conseguir la reinserción social, familiar y profesional.

La rehabilitación debe iniciarse una vez superada la etapa aguda y en un Centro Específico, donde exista un equipo multidisciplinar dirigido por un médico rehabilitador y que tenga los siguientes profesionales:

• Fisioterapeuta.
• Terapeuta ocupacional.
• Neuropsicología.
• Logopeda.
• Trabajador social.
• Otros profesionales dependiendo de las circunstancias: psiquiatras, personal de enfermería, neurólogos, etc.

Los objetivos que persigue la rehabilitación son la autonomía física, funcional, cognitiva y emotiva del paciente.

Ongs y Fundaciones donde acudir.

TRACE Asociación Catalana de Traumatismos Craneoencefálicos y Daño Cerebral.
C/ Rector Triadó, 51 bis
08014 Barcelona
Telf.: 93 325 03 63
http://www.tracecatalunya.org

ADACA. Asociación de familiares de pacientes con daño cerebral de Cádiz.
UED ADACCA – Parque Empresarial de Poniente
C/ Eslovaquia 1.14
11011 – Cádiz
Telf. 956 22 60 70
http://adacca.org/

FEATECE es la Federación de Asociaciones de Daño Cerebral Adquirido de Euskadi.
http://www.featece.org
FUDACE. Fundación de Daño Cerebral.
Avenida Terra Cha S/N
Castro Ribeiras de Lea (Lugo), 27260
Telf. 982 26 42 81
http://www.fudace.org/

FEDACE Federación Española de Daño cerebral.
C/Pedro Teixeira 8, planta 10
28020 – Madrid
Telf. 91 417 89 06
http://fedace.org/

REHACER. Asociación para la rehabilitación de accidentados cerebrales de Baleares.
C/Plataner, 7 Local 3 Son Gibert
07008 Palma de Mallorca (Illes Balears)
Telf. 971 47 94 06 / 971 47 89 82
http://www.rehacerbaleares.com/

ATECEA Asociación Aragonesa de daño cerebral adquirido.
C/ El Globo 40,
50015 Zaragoza
Telf. 976 52 98 38
http://www.lesioncerebraldearagon.com

Fundación Pita López.
http://fundacionpitalopez.es/

Cristina Moreno.

 


Tumor cerebral

Featured image

Un tumor, es un conjunto de células que crecen y se multiplican de forma anormal.

Los tumores cerebrales pueden ser de dos tipos:

1. Primarios, cuando se forman a partir de las mismas células cerebrales.

2. Metastásicos, si se forman a partir de un tumor localizado en otra zona del organismo y son trasladados al cerebro.

Entre un 20% y un 40% de las personas que padecen cáncer pueden desarrollar tumores metastásicos en el cerebro, lo que los hace más frecuentes que los primarios. En la infancia, la incidencia es mayor, pues es el segundo tipo de cáncer más frecuente, precedido por la Leucemia.

A partir de los 40 años de edad, las probabilidades de metástasis cerebral también aumentan.

Algunos tipos de tumores cerebrales son:

• Tumores Infratentoriales (localizados en la parte inferior del cerebro, más común en la infancia. Por ejemplo, meduloblastoma y astrocitoma cerebeloso).
• Glioblastoma Multiforme, Astrocitoma Anaplásico (malignos, mal pronóstico).
• Meningioma (tumor celebral benigno más común, creado en las meninges, que son las capas de tejido que cubren el cerebro).

Hoy en día, se desconoce la causa de los tumores cerebrales o intracraneales. En algunos puede ser por herencia y factores genéticos, pero no hay, en sí, una constancia de antecedentes familiares.

Algunos de los síntomas más comunes de la presencia de un tumor cerebral son los siguientes:

Síntomas focales (causados, en sí, por el tumor y el líquido que lo rodea –llamado edema peritumoral-. No están acomodados en ningún orden).

1. Convulsiones
2. Parálisis
3. Afasias (dificultad para comprender o hablar).
4. Apraxias (incapacidad de moverse).
5. Agnosias (alteración de la memoria).

Síntomas generales (causados por el aumento de presión intracraneal).

1. Trastornos mentales.
2. Cefaleas (dolor de cabeza, predominan en la noche o mañana).
3. Náusea y vómito.
4. Mareos.
5. Convulsiones.
6. Papiledema (líquido en el ojo).
7. Alteraciones en la personalidad.

Síntomas de falsa Localización (por hipertensión intracraneal, causados por el desplazamiento del tejido cerebral de un compartimiento intracraneal a otro).

1. Apatía.
2. Incontinencia urinaria.
3. Desequilibro al caminar.
4. Parálisis.
5. Ptosis (caída del párpado superior del ojo).
6. Midriasis (dilatación de la pupila).
7. Hemiparesia ipsilateral (parálisis de la mitad del cuerpo).
8. Babinski bilateral (es un reflejo infantil, que consiste en abrir los dedos del pie en abanico después de ser frotado en la planta. Es anormal si se presenta en un adulto).
9. Convulsiones.

Otros síntomas pueden ser:

1. Somnolencia o alteraciones de sueño.
2. Dificultad para tragar.
3. Temblor de manos.
4. Debilidad, entumecimiento u hormigueo en un lado del cuerpo.
5. Falta de equilibro y coordinación.
6. Vértigo.
7. Alteraciones en los sentidos y en la capacidad de percibir estímulos (no distingue frío o calor, dolor, etc.)
8. Pérdida de control de esfínteres.
9. Cambios en el estado de ánimo y la conducta.
10. Problemas para leer y escribir.

Los tumores cerebrales son diagnosticados mediante Resonancia Magnética (RM), Tomografía Axial Computarizada (TAC), Angiografía y/o Potenciales Evocados. Posteriormente, salvo que el médico indique lo contrario, se realiza una Biopsia (se toma una muestra del tumor para estudiarlo).

El tratamiento del Cáncer Cerebral consiste, normalmente, en la combinación de cirugía para extirpar el tumor, Quimioterapia y Radioterapia. En algunos casos, se pueden indicar los fármacos Temozolomida, Taxanos y Irinotecan.

Ongs y Fundaciones donde acudir.

Asociación de afectados por tumores cerebrales en España (ASATE).
Calle San Nicolás, 15 -(Acceso por Calle Noblejas)
28013 Madrid
Telf. 901 220 110 / 91 563 18 01
http://www.asate.es/

Federación Española de Daño Cerebral (FEDACE).
Calle Pedro Teixeira 8, planta 10
28020 Madrid
Telf. 91 417 89 05
http://fedace.org/

Lizeth Bautista.